La nieve no molesta, disfrutala

Antes de que incluso llegara la hora de tocar el despertador ya estoy desayunado y casi listo para salir de casa, y todo ello habiendoseme hecha la noche larga, ya que me despierto en varias ocasiones, pero bueno, es lo que toca.

La hora señalada son las 8.15AM, que es cuando nos reunimos los 3 jinetes del apocalipsis (segun Deunoro, cuando ibamos por un plano en el que solo veiamos el manto blanco) Partimos hacia Lunada, no sin antes, dedicar un cafe en Espinosa. Sabemos que este fin de semana no hay idea de abrir la estacion, asi que tenemos la incognita de saber como esta la carretera. Nuestros medios son las cadenas de saco y 2 palas de freeride, que tienen mas uso en hacer huecos para aparcar el coche que haciendo un salto o un iglú.

8.00AM ¿nos vamos o venimos?

8.00AM ¿nos vamos o venimos?

El acceso al Bernacho es nuestro punto de llegada, pero la cosa se complica ya que un poco mas arriba no hay rodada y la gente esta dando la vuelta como puede. sin cadenas. Ni cortos ni perezosos, cogemos las palas y empezamos a palear para hacer hueco, dar la vuelta al coche y aparcar en el mismo. Algo mas de 20 minutos nos lleva dejar el coche en un lugar en donde no moleste el transito del resto de coches; eso si, a riesgo de que algun espabilado se le pueda ir y golpearlo.

Finalmente nos calzamos los esquis en la entrada al Bernacho. Hoy hay nervios, es el primer dia que salimos de la zona del Pico La Miel. Inicialmente me motivaba mas una subida a la zona de Peña Lusa entre arboles, siguiendo el sendero, para volver por alguna pala, pero la climatologia indica para que el mediodia vuelve un frente potentillo, entonces, hoy exploraremos la zona del Bernacho, pero sin llegar al Castro Valnera.

Salimos por la senda, bien marcada por los que han madrugado un poquito mas que nosotros, o han andado mas rapido que nosotros. Y pronto dejamos las bordas que se ven desde la carretera. Algo mas de 1km, 2 curvas y un poco de pendiente nos transportan a un mundo paralelo en donde lo unico que vemos es nieve, algun atisbo de humanidad, plasmado en las bordas que antaño servian como refugio de pastores y que hoy en dia tienen el uso del ocio y disfrute, pero no todas.

Terminando el trabajo que empezo el que saca la foto

Terminando el trabajo que empezo el que saca la foto

Los muros que delimitan las lindes de los terrenos hoy no existen, por lo que hacemos uso, sin pedir permiso, de todo el terreno para nuestro ocio y disfrute, dejando unicamente la huella de nuestros esquis como marca de paso. En la siguiente nevada y ventolada, no quedará marca alguna.

Segun mis datos, estamos avanzando hacia el Bernacho, pero al llegar a una explanada previa al mismo, y antes de hacer un viraje a derechas, mis pupilas se fijan en una pala que asciende unos cuantos metros hacia una cornisa. Mi cabeza piensa rapido, y sin dar opcion a mis acompañantes, cambio el rumbo, ahora norte, y encaro directamente hacia la pala, aproximandonos por el llano. Es aqui cuando sale el comentario de Deunoro, “parecemos los 3 jinetes del apocalipsys”, y no es para menos, porque empieza a soplar el viento del oeste, frio y con alguna gota de agua congelada. Parece que la cota de nieve esta bajando, y que los nubarrones se estan adelantando.

Zona de la Imunia y Peña Lusa al fondo

Zona de la Imunia y Peña Lusa al fondo

Todo esto no nos hace desistir, y “vuelta maria” tras vuelta, conseguimos alcanzar el alto de la pala; pero….no acaba aqui, ya que ahora, con menor inclinacion, nos sigue subiendo, pero la vista ha cambiado por completo. Ante nosotros, se ve la cara sur del limite de Lunada, la estacion. Estamos en la zona donde se encuentra “mi corredor”, o como lo llaman algunos, “El Tembleque”, pero bastante mas abajo. Al terminar de ganar altura, nos tenemos que posicionar de cara al Castro, que es de donde sopla el viento, para que las pieles hagan su trabajo, no dejando que nos vayamos para atras. Rapidamente saco unas fotos, vemos el tubo del Castro Valnera, entre las nubes, y localizo el “Ojo del Buitre”.

Continuamos con un viento que muchos regatistas desearian, pero que no nos hace gracia, ya que trae consigo copos de nieve que nos van congelando la indumentaria y los esquis rapidamente ganan peso. Optamos por quitar las pieles y empezar a descender hacia un bosque, en donde se ve “una caseta”. Ahí podremos intentar parar a comer algo y ver si nos podemos resguardar.

Comenzamos el descenso por una pala venteada, con alguna plaquita de hielo, pero segun vamos cogiendo pendiente y resguardandonos del viento, nuestro transporte se empieza a hundir en el polvo blanco, dejando una ligera huella. Vendrán a ser entre 3-8 cm de polvo humedo, un poco pesado, pero suficiente para que el que escribe estas lineas goce de los 500m de bajada hasta que nos topamos con la defensa natural del bosque.

Cabaña Susana, reducto de paz y tranquilidad

Cabaña Susana, reducto de paz y tranquilidad

Buscamos alguna zona un poco mas ancha, y encontramos algo parecido, que no por su anchura nos hace elegir la linea, sino porque es corto de atravesar el bosque en esa zona, y sin quererlo nos presentamos en la “txabola”. Para mi sorpresa, hoy he acertado, ya que tenia intencion de verla, es “Cabaña Susan”, y por lo que veo, tiene las ventanas abiertas, ya que la nieve invade su interior. Lo que hace mas de una decada era para unos, un refugio, una forma diferente de entender la nieve y el esqui, hoy no es mas 2 paredes y un tejado a 2 aguas hasta el suelo. ¿Habrá algun dia alguien que pueda volver a darle vida a este “refugio”?

Despues de parar a poner de nuevo las pieles y reponer fuerzas, aunque llevamos algo mas de 2h, dejamos atras la cabaña y subimos el pequeño repecho para salir de ese “agujero”, que te traslada a otros lugares. Al llegar arriba, vemos donde tenemos aparcado el coche, y ponemos rumbo directo, no sin antes cotejar las posibles lineas de bajada; unas mas limpias pero con mayor probabilidad de remada, y la que escogemos, atraviesa la ladera en oblicuo descendente, haciendo mas divertido el descenso, ya que en nuestro camino debemos de esquivar, arboles, arbustos y otro tipo de flora.

Llegados a una zona de cabañas, sin casi ya pendiente para ganar velocidad, debemos elegir bien la linea de bajada, puesto que en algunas zonas es patente que el alambre de espino esta presente. Unas pisadas de raquetas de nieve nos guian a traves de las lindes y finalmente, siguiendo el curso de un rio, volvemos al cartel que esta en la entrada del Bernacho.

Para superar la cuestita, plegamos los esquis en la motxila, y superamos sin problemas los metros que nos separan de la carretera y del coche.

La entrada a la cabaña bien flanqueada

La entrada a la cabaña bien flanqueada

Al final, un poco mas de 3h, y cerca de 8km de ruta. Poco a poco vamos alargando las jornadas. Para una toma de contacto en terreno inexplorado nos conformamos con lo realizado.

Lo que mas nos sorprendio es la cantidad de coches aparcados en los laterales de la carretera, y sobre todo en la zona de Las Matxorras, donde el dominguerismo y el poco respeto por “intentar aparcar bien no interfiriendo en el trafico”, brillaba por su ausencia.

En estos casos, ¿donde se encuentran los agentes del orden? El proximo dia que esten mirando si llevais bien puestos los esquies un poco mas abajo de Las Matxorras, les recordais lo que ocurre cada sabado o domingo en esta zona “sin legislacion vial”

Antes de llegar a las Matxorras

Antes de llegar a las Matxorras

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